viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-11-17 12:29

Desarmar los espíritus

Escrito por: José Israel Charry
 | noviembre 17 de 2017

Escribió en el periódico El Colombiano de Medellín el intelectual Luis Fernando Álvarez: “Colombia no ha sido la excepción a esta dicotomía universal. Al lado de grandes líderes, hombres mesiánicos, el último de los cuales puede ser el expresidente Álvaro Uribe Vélez, aparecen personalidades de talante discreto, con un gran poder de la estrategia y una gran visión del momento histórico. Es fácil señalar sin omitir.

Nuestra historia del siglo XX enseña personalidades que marcaron momentos históricos inolvidables como Marco Fidel Suárez, cuya honestidad fue injustamente cuestionada, Alberto Lleras Camargo, con su inteligencia y elocuencia y Darío Echandía, el maestro de la estrategia política.

El presidente Santos es de estos últimos líderes. Aparentemente, sin tener el carisma mesiánico de otros, ha logrado desarrollar un intangible espiritual, que lo presentó como líder adecuado para realizar una esperanza de paz, logrando lo que ningún otro estadista colombiano en el último siglo: sentar a la guerrilla de las Farc, desarmar los espíritus y obtener un gran reconocimiento internacional para el país y sus instituciones, incluyendo el Nobel de Paz, hechos reales, imposibles de ignorar, aún por parte de quienes no están de acuerdo con sus acciones.”

El extenso preámbulo que he traído viene a propósito de la fatigante confrontación entre los seguidores de Santos y Uribe. Para unos, Uribe es el mesías, el redentor, el único, el irrepetible, el todo; para otros, Santos es el gran artífice de una nueva era que llevará al país por el sendero de la reconciliación, la fraternidad y la prosperidad.

Mal se haría en pretender desconocer los valores y méritos que en cada uno de ellos concurre, pero lo que no tiene sentido, lógica, ni sensatez, es que el país se halle ya no en la guerra a punta de balas, sino de palabras, a través de los medios de comunicación y las exasperantes redes sociales que bien deberían utilizarse para cosas útiles, que ayuden al enriquecimiento intelectual y a hacerle trampa a tanta ignorancia que nos acompaña.

Por qué, es la pregunta, no aceptar que el proceso de construcción del sendero de la paz apenas se está abriendo, que todo cuanto se quiera mejorar puede hacerse, pero no por medio de improperios, falsas interpretaciones y vaticinios apocalípticos, como que ahora fuéramos un país de profetas.

Como nos enseñó el expresidente Alberto Lleras Camargo – quienes no sepan quién fue él averígüenlo por las redes sociales- es hora de “Desarmar los espíritus” y dentro de la divergencia vivir en convivencia. Los peores años, los de la confrontación, hoy son historia. Propendamos porque los venideros sean mejores para nuestros hijos, para toda nuestra descendencia.  


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